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“La madre de Gema presumía de yerno y ella se creía enamorada”

En medio de una cosecha escasa tras un año inusualmente seco, entre vara y vara al olivo para agacharse después a recoger las aceitunas, unos gritos desgarrados en medio de la soledad del monte interrumpieron el trabajo de Miguel, el de la Cuestecilla, como lo conocen en el pueblo, pasadas las cuatro de la tarde del 20 de diciembre. Desde lo alto de la colina de su finca, abajo, junto a la carretera, Miguel y su esposa, agricultores de Alboloduy (Almería), vieron a una mujer desesperada, desorientada, descompuesta. Que intercalaba los alaridos con el llanto. Que apenas acertaba a decir: “Mi hija, mi hija, ¿dónde está mi hija? Se la ha llevado...”.

El infierno de Gema Cuesta, vecina de La Palma del Condado (Huelva) de 32 años, acababa de empezar. Apenas le habían arrebatado a Miriam, su niña de 16 meses. Jonathan Moya, un joven de 25 años en cuyo coche viajaba y con quien mantenía una relación, se la había llevado tras simular una avería y pedirle que se bajara a empujar. Ocho días después, el pasado jueves, Miriam apareció muerta en el fondo de una balsa de riego de Abrucena, un pueblo a las faldas de la cara norte de Sierra Nevada, a 27 kilómetros al noreste de ese lugar. A escasos dos kilómetros de Torre de Marfil, el cortijo de la familia de Jonathan, su secuestrador confeso, donde este fue detenido.

Ante los alaridos de Gema, Miguel y su esposa corrieron monte abajo, hacia la carretera que bordea su finca, la A-451, que une la autovía A-92 con su pueblo. La encontraron junto al arcén. “Tenía el susto en la cara y todo el pelo alborotado”, recuerda Miguel. “Nos dijo que el chico la había dejado tirada y se había llevado a la niña y todo su dinero, y que había estado varias horas vagando por el campo”. Cuando logró tranquilizarse un poco, Gema les contó cómo había llegado hasta allí. Cómo había viajado en tren desde Huelva hasta Guadix (Granada) para reunirse con Jonathan con el objetivo de pasar unos días en lo que él dibujó como un sitio idílico. Un precioso cortijo con caballos en medio del monte.

Pero la realidad fue otra. “Ella se quejaba de que en el tiempo que pasaron juntos no pararon de discutir y que su bebé apenas había comido”, afirma la esposa de Miguel junto al cerco de su terreno. “Dijo que Jonathan la había maltratado y que, antes de que se la llevara, ya estaba muy preocupada por su hija”. Tras socorrerla, Miguel montó a Gema en su coche y la llevó a la Venta del Pino, un restaurante de carretera cercano. Desde allí, por teléfono, Gema denunció el secuestro.

Hasta ese momento, la madre de Miriam apenas había advertido que estaba en manos de un embaucador profesional. Un artista de los trucos capaz de hacerse pasar por policía para robar coches de lujo, lo que lo llevó a la cárcel el pasado junio. Alguien, que, según los conocidos, parecía creerse sus propias mentiras. Tras conocerla por internet, Jonathan viajó a La Palma para pasar unos días con ella. Así empezó el engaño. “Él decía que era rejoneador y se dedicaba a los negocios taurinos”, explica una amiga íntima de la familia que prefiere no dar su nombre. Asumía con tal convicción el bulo que logró convencer a toda la familia en cuya vivienda se había instalado. “Su suegra [la madre de Gema] presumía de yerno”, continúa la amiga. “Iba diciendo por ahí que Jonathan organizaba corridas benéficas”. “Él parecía entregado con la familia. Les decía que les iba a arreglar la casa e incluso llegó a hablar con un perito para pedir presupuesto”, prosigue. “Cualquiera puede cometer una locura así. Te crees que estás enamorada y haces cualquier cosa”.

Vestida de negro y el dolor en la mirada tras acudir al entierro de su niña, Gema prefiere no pronunciarse. “No voy a hablar con nadie, en estos momentos solo quiero pensar en mi hija”, afirma a las puertas de su casa. “Lo siento, no tengo ánimo para nada”, añade la madre de Miriam que permanece a oscuras, con el televisor encendido. “Está sufriendo mucho porque lo que le ha ocurrido no está pagado ni con la cárcel”, apunta un vecino.

Es ahí, en la cárcel, donde Jonathan se encuentra ya. La juez de guardia de Almería decretó ayer su prisión y la de su supuesto cómplice, Raúl Ríos. La autopsia reveló que, antes de ser arrojada a la balsa, Miriam recibió un fuerte golpe en la cabeza. Su secuestrador asegura que no la mató, que se le murió. Ahora la justicia tendrá que dirimir si es verdad o si no es más que un nuevo truco.

Carromero espera en la cárcel de Segovia a que el juez fije su condena

El dirigente de Nuevas Generaciones del PP Ángel Carromero, condenado en Cuba a cuatro años de cárcel por el accidente de tráfico que el pasado 22 de julio costó la vida a los opositores Oswaldo Payá y Harold Cepero, ingresó ayer en la cárcel de Segovia, donde ocupa una celda del módulo de ingresos en solitario. Tras cumplir cinco meses de prisión en la isla, Carromero aterrizó sobre las 12.00 en el aeropuerto de Barajas, custodiado por agentes españoles de la Interpol en un vuelo regular de Air Europa procedente de La Habana, en el que también viajaba Miguel Vives Cutillas, condenado a 18 años de cárcel en Cuba por tráfico de drogas.

Cansado y emocionado, incluso con lágrimas en los ojos. Ese fue el aspecto que ofreció a los funcionarios de la cárcel segoviana, mientras le explicaban cuál será su vida diaria en el penal. Tras entrevistarse con el educador y el psicólogo, y ser reconocido por los sanitarios de guardia, recibió las primeras visitas de familiares y amigos. La presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, que le había recibido a través de su cuenta de Twitter con un “¡Bienvenido a España!”, acudió al penal, aunque no pudo entrevistarse con él.

Carromero permanecerá en el módulo de ingresos junto a otros 12 internos, calificados como poco peligrosos, que están en prisión preventiva. No compartirá celda hasta que la junta de tratamiento acuerde el grado penitenciario en el que clasificarle, presumiblemente el jueves próximo o el de la semana siguiente, enviando el oportuno informe a Instituciones Penitenciarias.

La decisión sobre el futuro de Carromero depende ahora de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional, que, una vez informada del ingreso en prisión, deberá determinar la pena pendiente. El coordinador de la defensa, José María Viññals, señaló que pedirá “la mejor modalidad del tercer grado”, ya que su cliente tiene “arraigo familiar, contrato de trabajo y carece de antecedentes penales”, informa Miguel González.

Si pasara a tercer grado, podría salir del centro entre las 7.30 y las 8.00 para trabajar por la mañana, y regresar antes de las 21.30, como ocurrió con el exsecretario de Estado de Seguridad Rafael Vera, que estuvo en esa misma prisión, aunque totalmente aislado. No obstante, si se dan las condiciones de estabilidad familiar, social y laboral, Carromero podría contar con un dispositivo telemático, para controlarle a distancia y comprobar sus movimientos: que esté en casa antes de las 22.00 horas y permanezca en ella al menos hasta primera hora de la mañana. En todos los casos, si sale de la prisión durante la condena, tendrá que entrevistarse con personal de inserción social al menos una vez al mes.

El Gobierno abre otra reforma de pensiones

El Gobierno insistía hasta ahora en que no tenía en agenda una gran reforma de las pensiones. Decía que se limitaría a aplicar la que aprobó José Luis Rodríguez Zapatero en 2011 —con el voto en contra del PP— y que entra en vigor el 1 de enero. Sin embargo, el presidente, Mariano Rajoy, dio un pequeño giro ayer y planteó que “a principios de año” llevará “un debate abierto al Pacto de Toledo sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones”.

El Gobierno plantea así una nueva reforma, aunque aún no está claro su contenido y alcance, cuando está entrando en vigor la última, que generó un intenso debate social —con el rechazo del PP—, aunque finalmente se alcanzó un pacto entre el Gobierno, patronal y sindicatos. De hecho, el Consejo de Ministros aprobó ayer, de forma imprevista, un decreto ley que suspende la aplicación de la reforma de Zapatero en lo que se refiere a jubilación anticipada y parcial, dos asuntos clave. De momento, sigue en vigor la ley anterior en este aspecto, aunque el resto de la reforma, sobre todo la parte que amplía gradualmente la edad de jubilación de 65 a 67 años y los años para el cómputo de la pensión de 15 a 25 sí entra en vigor, con un decreto que también se aprobó ayer.

Los artículos suspendidos en la ley de reforma de pensiones que entra en vigor el martes establecen la edad mínima de 61 años para las jubilaciones anticipadas forzosas y los 63 para las voluntarias. El Gobierno propuso en noviembre que esos mínimos se ampliaran a 63 y 65 años, respectivamente. Empleo aclaró ayer que está dispuesto a que esos cambios se realicen de manera progresiva. Hasta que haya un acuerdo, se aplican las condiciones actuales, es decir, como norma general puede acceder a una jubilación anticipada un trabajador con 30 años cotizados que lleve seis meses en el paro.

Este retraso de tres meses en la aplicación de la reforma de Zapatero tiene una explicación política. El Gobierno se da ese plazo para buscar un pacto especialmente con el PSOE, pero también con los sindicatos. Sin embargo, no parece fácil, ya que las centrales no quieren, como pretende el Ejecutivo, eliminar prácticamente la posibilidad de las jubilaciones anticipadas, algo básico en las negociaciones de los despidos en las grandes empresas. Y el PSOE, según explicó su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, no pactará nada que no tenga el acuerdo de los sindicatos.

Si ese pacto no llega, explicaron fuentes del Ejecutivo tras la rueda de prensa de Rajoy, el Gobierno legislará y planteará su propia reforma sobre las pensiones a través de un decreto ley, algo que está ya encima de la mesa del presidente del Gobierno. Tanto, que se discutió esta misma semana en la comisión de subsecretarios y secretarios de Estado, en la que se decidió elaborar el decreto que desarrolla la reforma de Zapatero. En principio, lo que tiene más trabajado el Ejecutivo es esta parte de las jubilaciones anticipadas y las parciales, para endurecerlas muchísimo —“si en tres meses no hay acuerdo, tenemos el compromiso con el Consejo Europeo de adoptar decisiones en materia de jubilaciones anticipadas y parciales”, aseguraron fuentes de Empleo—, pero la forma en la que planteó ayer Rajoy ese “debate” abre la posibilidad de que los retoques sean más de fondo.

El Gobierno tiene mucha presión empresarial y europea para que adelante la entrada en vigor de los 67 años, que la ley de Zapatero fija en 2027. La ministra de Trabajo, Fátima Báñez, y otros miembros del Ejecutivo se resisten a esa decisión, que supondría una nueva guerra abierta con los sindicatos. Sin embargo, otros miembros del Ejecutivo, como Luis de Guindos, son más favorables, y en la Unión Europea lo verían con buenos ojos.

El debate interno está abierto y Rajoy se da un poco más de tiempo, tres meses, para resolver esas dudas. Lo que sí dejó claro el presidente es que en cualquier caso no se está planteando elevar la edad de jubilación más allá de los 67 años. Pero dibujó un panorama muy complicado del sistema de pensiones, utilizando en todo momento la palabra “sostenibilidad”, dando a entender que la situación actual no es sostenible.

“Hay 17 millones de personas en la Seguridad Social que están pagando las pensiones de nueve millones de personas. Lo que queremos es que no se jubilen a los 54, a los 58, a los 60 o a los 62. Lo necesitamos y es lo justo”, aseguró el presidente.

Poco después insistió aún con más claridad, reforzando esa idea de la reforma. “Queremos abrir un debate sobre la sostenibilidad de las pensiones. Este es un tema vital porque suponen más del 25% del gasto total del Estado. En 2009 y 2010, solo el 50% de las personas que se jubilaron tenían 65 años. Hemos hecho una propuesta, que está en el Pacto de Toledo, y a partir de ahí abriremos el debate sobre la sostenibilidad”. En cualquier caso, aclaró que intentará ser suave. “Si una hay prioridad básica para mí, ya lo he dicho, son los pensionistas, porque son las personas que tienen menos posibilidad de defenderse. Por eso, aunque no hemos regularizado las pensiones este año, hemos subido el 2% al 67% de los pensionistas, que están por debajo de 1.000 euros. Es la única partida que sube”, remató.

Rubalcaba: “No es la herencia sino las políticas de derechas”

Un año de balance pero no de su propia actuación sino de la del Gobierno. Con esta intención ha comparecido el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la sede de su partido, evitando hablar de problemas internos o de desvelar si va a aspirar a representar de nuevo a su partido ante los españoles. Solo se avino a reconocer que si las encuestas siguen ofreciendo un mal resultado para los socialistas es porque les pesa decididamente que hace un año eran los responsables del Gobierno. “Los votos hay que merecerlos, trabajando mucho, no llegan porque el otro se equivoque”.

A partir de ahí se cerró en banda a hablar de asuntos del PSOE y se refirió en exclusiva al Gobierno. Le había dado tiempo a Rubalcaba escuchar buena parte de la comparecencia de Mariano Rajoy y se le quedó la música de su balance. El presidente achaca todas sus acciones, contradicciones e incumplimientos a la herencia recibida del PSOE. “No es la herencia sino la derecha, las políticas de derechas”, dijo Rubalcaba, quien solo se ha visto sorprendido en este año por “la ferocidad” en la aplicación de políticas conservadoras.

Este ha sido un año “para olvidar” aunque muchos ciudadanos lo tendrán siempre presente, pronostica Rubalcaba que de inmediato definió su actuación para el 2013: intentar frenar por todos los medios la ley educativa que proyecta el ministro José Ignacio Wert y el proceso de privatización de la sanidad que ha empezado por Madrid. “Me voy a empeñar personalmente en estas dos iniciativas”, aseguró Rubalcaba.

Aunque no quiso el líder socialista hacer balance de su propia gestión, a un mes de que se cumpla el primer año de su puesto como secretario general del PSOE, sí se puso tarea para el año que empieza. “Vamos a dedicarnos en 2013 a crear una alternativa de izquierdas”, aseguró. Esa alternativa pasa de inmediato por los temas educativos y sanitarios porque no se trata solo de Madrid sino que, a su juicio, este es el comienzo de un vuelco ideológico tanto en la educación como en la sanidad. Una y otra vez volvía Rubalcaba a referirse a los peligros que se ciernen sobre estas dos materias. De entrada va a constituir a nivel federal una comisión de expertos juristas para que recurran todas las iniciativas privatizadoras de la sanidad, además de colocar un microscopio “en cada euro que se dé a una empresa privada” para que cumpla el papel que ahora y desde siempre ocupa la Administración Pública. No es lo mismo que una comunidad autónoma, como Andalucía, establezca conciertos con hospitales privados para atender a los ciudadanos, que “entregar a una empresa la gestión de un hospital público”, aclaró Rubalcaba en el intento de desmentir que Andalucía hace lo mismo que va a hacer Madrid.

“¿Privatizar la sanidad es por la herencia; hacer una reforma laboral que quita todos los derechos es por la herencia; quitar becas es por la herencia…?”. No, se respondía Rubalcaba. “La apelación a la herencia es el burladero del mal gobernante”. Pasado un año de Gobierno del PP los socialistas, y a la cabeza Rubalcaba, tratarán de llegar a los ciudadanos con la presentación de “iniciativas de izquierdas” y en defensa de los servicios públicos.

La posibilidad de que se establezcan acuerdos con el PP se limitan bastante aunque sí reconoció las conversaciones fluidas para una nueva Ley de Régimen Local. Solo le da la razón a Rajoy en su apreciación de que PSOE y PP comparten la misma visión sobre Cataluña. “Sí, estamos de acuerdo en que ni uno ni otro queremos la independencia de Cataluña”. La situación que se ha abierto en esa comunidad autónoma le despierta a Rubalcaba la máxima preocupación. “Se ha producido un problema muy grave porque Artur Mas y su Gobierno han planteado una fractura territorial”, dijo sin poner un solo paño caliente. En el capítulo de los reconocimientos ratificó la discrepancia que existe con el PSC sobre qué hacer ante el desafío soberanista de CiU. Aun así, descartó tajantemente que vaya a producirse una ruptura entre el PSOE y el PSC. “Llevamos juntos 35 años y así vamos a seguir”, sentenció.

Miriam tiene un golpe en la cabeza y murió tras varios días cautiva

Jonathan Moya González, el presunto asesino de Miriam, la niña de 16 meses hallada muerta la noche del jueves en el fondo de una balsa de riego en medio de un almendral de Abrucena (Almería), aseguró el pasado jueves a la Guardia Civil que intentó hacerla desaparecer después de que la niña se le muriera. Sin embargo, la autopsia preliminar, realizada en la mañana de este viernes en el Instituto de Medicina Legal de Almería, indica que la muerte del bebé fue mucho más violenta. Tras examinar el cadáver, los forenses descubrieron que tenía un fuerte golpe en la cabeza y que esa lesión se produjo antes de que la niña fuera lanzada a la charca donde la encontraron.

El informe, según fuentes de la investigación, no indica si ese golpe fue la causa del fallecimiento. Hasta el momento también se desconoce si esa lesión fue originada por una piedra o por un objeto contundente y si fue propinada a propósito por el presunto asesino, detenido a primera hora de la tarde del jueves. Lo que los forenses saben con seguridad es que la niña no murió ahogada y que el cuerpo presentaba un traumatismo craneal. Debido al tiempo que el cadáver pasó en el agua, no se ha podido determinar con absoluta seguridad el momento del fallecimiento, pero sí se ha establecido un margen. Miriam murió entre el pasado lunes y el miércoles. Habrá que esperar a los resultados de las pruebas histopatológicas que se realizarán ahora —y que tardarán, según fuentes forenses, unos dos meses— para lograr mayor precisión.

En las pocas horas transcurridas desde que fuera detenido pasadas las cuatro del pasado jueves en el cortijo de su familia —llamado Torre de Marfil y situado en el Camino Real de Abrucena—, Jonathan ha mantenido varias versiones sobre el paradero de la niña. En primer lugar, aseguró a los agentes que se la había entregado a un amigo y que este se la había llevado a Sevilla. Pero tras largas horas de interrogatorio, el presunto asesino se derrumbó ante los agentes. Aseguró que murió accidentalmente mientras la tuvo secuestrada. Y que después la tiró a la balsa. Los agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil que acudieron a buscarla se la encontraron en el fondo. Estaba envuelta en una bolsa con varias piedras dentro para impedir que flotara.

Además de a Jonathan Moya, los agentes también detuvieron el jueves en Almería a Raúl Ríos Fortes. Se trata de un amigo del presunto asesino que, según aseguró su padre, fue interrogado en varias ocasiones por los investigadores tras la desaparición de Miriam y su secuestrador hace ocho días, después de que este último dejara tirada a su madre, Gemma Cuerda, en medio de la carretera entre los municipios de Gérgal y Nacimiento el pasado 20 de diciembre. Los agentes investigan si Raúl, que trabaja como portero de discoteca, pudo actuar como cómplice o cooperador necesario de Jonathan. El presunto asesino, que tenía intervenido el teléfono, lo llamó para ofrecerle “un trabajito de 50.000 euros”. Fue así como llegaron hasta él.

Tras la denuncia de la madre de Miriam, presentada el día 20, la Guardia Civil desplegó un dispositivo de búsqueda, pero no se logró dar con él hasta el jueves. Fuentes de la investigación apuntan como causa el buen conocimiento del terreno que tiene el presunto asesino y secuestrador. Los vecinos del cortijo en el que fue detenido avisaron a las tres de la madrugada del pasado día 26 de que habían visto una puerta abierta y una luz en la vivienda, pero cuando los agentes acudieron al lugar ya no estaba allí. Lo que sí encontraron fue unos pañales tirados junto a una ermita cercana que les hizo sospechar que se encontraba cerca. Al final, fue su teléfono móvil lo que le delató. Lo que indicó su posición.

Resta por conocer el móvil del secuestro y posible asesinato. Fuentes de la investigación aseguran que pudo mantener una discusión con Gemma, la madre del bebé, con la que mantenía una relación sentimental tras haberla conocido por internet y haberla visitado en Palma del Condado (Huelva), su lugar de residencia. Sus vecinos no entienden cómo este joven de 25 años, conocido en el pueblo por sus múltiples robos y engaños, pudo llegar a hacer algo así. “Sabíamos que era un prenda, un fanfarrón que siempre andaba metido en líos, pero nosotros, que lo hemos visto crecer desde que era un chaval, no nos podíamos imaginar que acabara haciendo algo tan grave”, asegura la propietaria de un cortijo cercano.

Jonathan estuvo en prisión el pasado junio por 12 delitos de estafa. Se hacía pasar por agente de policía para sustraer motos y coches que después vendía. Contactaba con sus víctimas —personas interesadas en vender su vehículo— por internet. Después se ganaba su confianza, les enseñaba la supuesta placa, les pedía el coche o la moto y huía con ellos. Su vecina recuerda cómo un día apareció en el cortijo vestido de uniforme. “Fantaseaba con la idea de que era un agente. Incluso nos dijo que cuando quisiéramos nos daba una vuelta en un coche policial”, asegura.

La madre de la víctima viajó hacia Palma del Condado (Huelva) a las ocho de la tarde. Desde la desaparición de Miriam, Gema Cuerda, de 33 años y con tres hijos más, estuvo alojada en un centro de acogida de Almería. Por la tarde, poco antes de las seis, llegó en taxi al Instituto de Medicina Legal, donde se había realizado la autopsia, junto al coche fúnebre que luego conduciría los restos mortales de su hija. La acompañaba su madre. Visiblemente afectada, vestida de negro, entró para ver el cuerpo de su hija e identificar el cadáver.

Al mismo tiempo, en Fiñana, decenas de vecinos encabezados por su alcalde, Rafael Montes, se congregaron en la plaza del Ayuntamiento en una concentración silenciosa.

Todos colocaron velas junto a la fuente situada en el centro. Al lado, una niña sostenía una pancarta escrita con rotulador. Decía: “¡Justicia! Fiñana está contigo, Miriam”.

Rajoy pide comprensión y justifica sus reformas para evitar la quiebra

La imagen de fondo en la televisión, muy buscada, es la misma. Unas puertas abiertas en una sala imponente y luminosa, la de Tapices, en La Moncloa. El ponente es el mismo. Pero el tono no puede ser más diferente. Hace solo ocho meses, Mariano Rajoy recibió críticas dentro y fuera de España por pavonearse, en una de sus escasísimas ruedas de prensa, del rescate bancario que acaba de pedir. Su tono altanero fue machacado por los analistas. “Rajoy exhibe el rescate como un éxito”, tituló Financial Times. Este viernes, el presidente, en el balance de final de año, evitó la autocrítica pero adoptó un buscadísimo y casi exagerado tono bajo, humilde. Tanto que, ante la evidencia de que los datos de su balance son pésimos, especialmente en empleo, llegó a admitir varias veces que las cosas no van como esperaba.

En ningún momento llegó a plantear, en una larga y completa rueda de prensa —algo que en él ya es en sí noticia— la posibilidad del fracaso en este primer año. Pero sí auguró que las cosas van a empeorar —“no hay que engañarse, 2013 será un año muy duro, especialmente la primera mitad, la economía seguirá en recesión”— e incluso evitó descartar que España llegue a los seis millones de parados: “¿Llegaremos a esa cifra? Intentaremos que eso no sea así; aun quedan momentos duros, confiamos en que en la última parte de 2013 podamos dar buenas noticias. Intentar adivinar el futuro no tiene mucho sentido”. Nada queda de esa forzada euforia de junio, cuando dijo que se iba a Polonia a ver el partido de la selección española porque el problema del rescate “se había resuelto”.

Pero sobre todo su mensaje, además de la herencia recibida, en la que insistió de nuevo, era un claro reconocimiento de que los resultados de su política no se ven. Tanto que, por primera vez en este año, utilizó la palabra “decepción”, que es lo que, según explicó, sienten muchos ciudadanos. Incluso dijo que entiende esa decepción.

“Los efectos de nuestras reformas no son instantáneos. Mucha gente está impaciente. Son ya cinco años de crisis. Muchos se dejan llevar por la desesperanza. Hay mucha gente decepcionada. Comprendemos la impaciencia, la desesperación y hasta la decepción, pero tenemos que decir que estamos haciendo lo que tenemos que hacer, si no estaríamos mucho peor”, dijo el presidente en un discurso leído de principio a fin, muy preparado por sus asesores, antes de las preguntas. Incluso mostró su satisfacción porque la gente no proteste más. “Hay que hacer un elogio de la sociedad española, de la moderación de la mayoría, de la calma con la que acepta los sacrificios”. Y remató, siempre con humildad: “No pido paciencia, ni confianza ciega. Pido comprensión, con la necesidad de aplicar medidas que a nadie gustan, y solidaridad para entender que todos tenemos que aportar algo”.

Ante la evidencia de ese escaso balance, Rajoy prefiere darle la vuelta al argumento. De hecho, se permitió incluso lanzar preguntas a los periodistas: ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos tomado estas medidas? Esa es su gran defensa. Que aunque la situación no sea buena, peor sería si no hubiera hecho los recortes y las subidas de impuestos. Lo dejó claro: España estaría en quiebra, con un déficit del 11% —este año se cerrará en el 7%— y rescatada. Esto es: su mérito principal es que podría haber sido peor.

Rajoy y los suyos están muy satisfechos por haber llegado al final de 2012 sin pedir el rescate. Tanto que le preguntaron si ese era su principal éxito. Él dejó la puerta abierta a pedirlo en 2013 —siempre lo hace, porque descartarlo dispararía la prima de riesgo— y contestó: “¿Mi mayor éxito es no pedir el rescate? No, lo más importante es que hemos cambiado el rumbo a la economía”.

Rajoy siempre dice que todo lo hace para crear empleo y para cumplir con el objetivo de déficit. No va a lograr de momento ninguna de las dos cosas. Se asume ya que frente al 6,3% prometido estará por encima del 7% sin contar con las ayudas a los bancos, que son otro 1,1%. Pero el presidente se defiende: se ha hecho un esfuerzo “descomunal”.

Con timidez, presumió de algunos resultados: “Esta política está dando algunos frutos: reducción del déficit, mejora de la balanza de pagos, menor destrucción de empleo privado, mayor confianza de nuestros socios”. Y a pesar de lo negro que puso el 2013, pidió a la gente que se anime: “Necesitamos más que nunca creer en nosotros mismos”.

Sobre el futuro, el presidente, después de desmentirse a sí mismo tantas veces —dejó sin contestar una pregunta sobre el valor de su palabra—, evitó compromisos: “No tengo intención de subir el IVA, intentaremos bajar el IRPF en 2014”. Y defendió tanto las tasas judiciales —“en España se va a pagar el 10% del coste, en Alemania es el 43%”— como la privatización de la sanidad madrileña —“hay muchos modelos, hay conciertos privados en Andalucía y Cataluña”—. Pero eso sí, le lanzó dos golpes a Ignacio González: primero por el euro por receta, que se recurrirá, y después porque descartó cambiar la ley de huelga, como él pedía.

El presidente aceptó muchas preguntas, algo inusual. Pero dejó varias sin contestar. No dijo nada de su polémica foto en una cola del paro en 2010, ni de los diputados de Madrid que jugaban al apalabrados, ni de los informes contra Mas y Pujol de los que nadie se hace responsable. Pero se le veía más cómodo que otras veces, con el alivio que le da acabar un año muy duro. Y haber resistido. Cuando acabó, el presidente comenzó unas vacaciones que durarán hasta el 6 de enero.

El promotor de la fiesta del Madrid Arena, libre tras pagar la fianza

A las 17.42 y escoltado por dos guardias civiles y su abogado. Así salió el promotor de la fiesta de Halloween en el Madrid Arena y dueño de la empresa Diviertt, Miguel Ángel Flores, este viernes de los juzgados de la plaza de Castilla, en Madrid. Antes había depositado una fianza de 200.000 euros, la que le había impuesto el titular del juzgado de instrucción número 51, Eduardo López Palop. De esa manera ponía fin a su detención, que duró algo más de 24 horas.

Miguel Ángel Flores fue detenido a primera hora de la tarde del jueves por agentes del Grupo V de Homicidios. Cumplían una orden del juez López Palop, que se había reunido por la mañana con abogados de las familias de las cinco jóvenes fallecidas en el Madrid Arena por aplastamiento. El empresario entró en los juzgados pasadas las nueve de la mañana, de este viernes, tras ser conducido desde el Registro Central de Detenidos, con sede en Moratalaz. La vistilla prevista por el magistrado se retrasó cerca de hora y media, ya que la fiscal del caso estaba indispuesta y fue preciso hallar a otro fiscal que la sustituyera.

Según explicaron los letrados a la salida, la declaración duró unas cuatro horas, ya que Flores respondió a las preguntas del juez, del fiscal sustituto y de los 10 abogados de las diversas partes. Según esta versión, el empresario se mantuvo en su declaración inicial, tanto la que ofreció en un primer instante como testigo ante los agentes de Homicidios, como la de imputado ya en el juzgado número 51.

Según Flores, la responsabilidad de las cinco muertes corresponde al Ayuntamiento de Madrid, a la empresa pública Madrid Espacios y Congresos (Madridec) y a la compañía contratada por esta para la seguridad, Seguriber. “Durante todo el interrogatorio se ha exonerado de toda la responsabilidad. Ha echado balones fuera, pese a que ha hecho una declaración plagada de contradicciones”, remarcó Abdón Núñez, uno de los letrados de las familias.

Uno de los puntos que causaron más controversia durante la declaración fue un vídeo difundido por El Mundo, en el que supuestamente se ve al empresario delante de las ocho urnas que contenían las entradas. Él siempre negó que supiera nada del destino de los tiques. Los ocho recipientes cerrados fueron hallados 16 días después de la tragedia, ocurrida la madrugada del 1 de noviembre, en el edificio satélite, anexo al Madrid Arena.

Flores mantuvo este viernes que él nunca había visto esas urnas y que su contenido había sido manipulado. Afirmó que alguien había introducido más entradas, lo que habría permitido llegar hasta el número final que recontaron el juez, la policía y las partes a finales de noviembre. Este arrojó la cifra total de 16.791 tiques, lo que suponía un 58% más del aforo máximo de 10.600 del pabellón municipal. “Ha llegado a decir que incluso en las que estaban cerradas por un candado metieron más tiques por las rendijas”, destacó la abogada Virginia López Negrete.

Para liar aún más la cuestión, Flores dijo que aún faltaban al menos otras ocho urnas, que presuntamente se llevó él. Lo que no aclaró, según los letrados, es qué contenían y dónde se encuentran en la actualidad.

También acusó a la empresa Seguriber de ser la responsable de permitir un botellón en el que participaron más de 3.000 jóvenes, los que supuestamente se colaron cuando estaba actuando el dj Steve Aoki.

Flores tampoco sabía a qué hora llegó el médico responsable de la enfermería, el exconcejal del Ayuntamiento de Madrid Simón Viñals. Aseguró, según la versión de los letrados, que de esos trámites se encarga su secretaria.

Tras concluir el interrogatorio, el fiscal sustituto solo pidió que se mantuvieran las medidas cautelares que había contra Flores: firmar los días 8 y 22 en el juzgado y entregar el pasaporte para evitar que pudiera marcharse de España. El empresario mantuvo que solo tenía un pasaporte, pese a que algunas fuentes apuntaban a que disponía de dos, por tener doble nacionalidad.

Las acusaciones fueron mucho más beligerantes. Pidieron al magistrado que el dueño de Diviertt ingresara en prisión provisional comunicada y sin fianza debido a que existe riesgo de fuga, además de la posibilidad de que destruya o altere algunas pruebas de la tragedia en el Madrid Arena. El magistrado López Palop decretó pasadas las tres de la tarde de este viernes el ingreso en prisión, eludible con el pago de 200.000 euros de fianza.

Los abogados de las familias se mostraron indignados por la decisión del magistrado. “Al juez le ha quedado muy claro que hay una posibilidad de evasión de la justicia y que Flores se puede marchar en cualquier momento”, criticó Felipe Moreno, otro de los abogados de las familias de las víctimas.

Hallado en una charca el cadáver del bebé secuestrado en Almería

Los peores presagios se han cumplido. El bebé desaparecido hace ocho días en una zona rural de Almería tras haber sido secuestrado por un amigo de la madre ha sido hallado muerta esta noche en una charca de agua cercana al cortijo de Fiñana en el que esta misma tarde fue detenido el presunto raptor, Jonathan Moya González. Este acabó confesando el crimen tras horas de interrogatorio, en las que indicó el lugar en el que se encontraba la niña, de 16 meses. Allí la Guardia Civil ha encontrado el cadáver de la menor. Las fuentes del instituto armado consultadas no han podido precisar de momento la causa de la muerte. Estas fuentes aseguran que la muerte no fue accidental, sino que el detenido dio muerte a la niña y la arrojó a la charca, donde fue localizada finalmente por los submarinistas de la Guardia Civil (GEAS).

La Guardia Civil de Almería había detenido en la tarde de este jueves en una vivienda de Fiñana, en la comarca de Nacimiento, a Jonathan Moya González, el supuesto secuestrador de la niña de poco más de un año a la que se buscaba desde el pasado día 20, fecha en la que su madre denunció la desaparición. También ha sido detenida una segunda persona del entorno del primer arrestado por prestarle algún tipo de ayuda, según fuentes de la investigación. El primer detenido se encontraba en un cortijo. El ahora confeso autor del crimen tiene 25 años y es natural de Abrucena. Le constan varios antecedentes policiales y salió de la prisión de El Acebuche, de Almería, el pasado mes de julio por un delito de estafa.

El detenido se encontraba solo en el momento de la detención en el cortijo de sus abuelos paternos, aislado del núcleo urbano de Fiñana, y que ya había sido registrado en días anteriores por efectivos de la Guardia Civil sin que hasta el momento se hubieran encontrado pruebas de la presencia del joven ni de la niña, de 16 meses. Este jueves sí pudieron ver sobre una mesa cartones de leche y pañales de bebé. Este dato llevó a pensar que la menor podría encontrarse con vida.

En un primer momento, el supuesto raptor aseguró haber entregado al bebé a una segunda persona, quien habría estado ayudando a Jonathan durante estos ocho días de secuestro, y sobre esa línea se trabaja actualmente. Posteriormente se derrumbó y acabó confesando el lugar donde estaba el cadáver. El detenido fue trasladado a la Comandancia de la Guardia Civil de Almería donde prestó declaración durante la tarde. El juez de menores ha decretado el secreto de sumario.

La desaparición del bebé se produjo el día 20 por la tarde en el término municipal de Gérgal. El detenido, la madre y la niña viajaban en coche por una carretera comarcal a unos 30 kilómetros del lugar en el que se produjo la detención. El joven fingió un fallo en el motor y pidió a la madre que bajara del turismo para empujar. Aprovechó el momento y se dio a la fuga con la menor, tal y como relató la mujer a los vecinos que le asistieron y le condujeron hacia un restaurante desde el que telefoneó a la Guardia Civil para denunciar el suceso.

La madre de la víctima es de La Palma del Condado (Huelva) y conoció a Jonathan Moya a través de una página de contactos de internet. Ambos se habían visto en un par de ocasiones en Huelva, según familiares de la mujer, que actualmente se encuentra junto a su madre en una casa de acogida en Almería a la espera de la evolución de la investigación sobre el paradero de su hija. Era la primera vez que ella se trasladaba a Almería para pasar unos días con el detenido, con quien parece ser que había iniciado una relación sentimental.

El detenido es natural de Abrucena y conoce bien la zona, que ha sido peinada por los agentes de la Guardia Civil desde hace ocho días.

Estados Unidos se precipita hacia la recesión

El Congreso de Estados Unidos, paralizado y dividido, se muestra incapaz de sacar adelante un acuerdo que evite el abismo fiscal, y el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, ha advertido que Estados Unidos “está abocado” a una masiva subida de impuestos y recortes de gastos a partir del 1 de enero. Aún quedan cuatro días para impedirlo, pero el pesimismo se ha instalado en Washington ante la resistencia de ambos partidos a ceder en sus posiciones ideológicas sobre las prioridades presupuestarias y la reducción del déficit. Este viernes, el presidente de EE UU se reunirá con los líderes del Senado y de la Cámara de Representantes para intentar llegar a un acuerdo in extremis.

Certificando ese pesimismo, Reid ha utilizado esta mañana la tribuna del Senado para afirmar que, a menos que los republicanos acepten la propuesta original de los demócratas, que incluye una subida de impuestos para los ingresos superiores a los 250.000 dólares anuales, el abismo fiscal será inevitable. Las posibilidades de que la oposición acepte esas condiciones son mínimas, por no decir nulas. La Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, ni siquiera se ha reunido todavía, y su líder, John Boehner, prosigue sus vacaciones en Ohio, desde donde esta noche piensa mantener una conversación telefónica con sus compañeros de partido para decidir el siguiente paso. Previamente, se ha advertido, no obstante, que la Cámara no actuará hasta que no lo haga el Senado.

Barack Obama sí está en Washington, pero su capacidad de maniobra es mínima. El miércoles, antes de salir de Hawai, habló por teléfono con los líderes demócratas y republicanos de ambas cámaras, pero ningún progreso se obtuvo en esas conversaciones. En sus manos están, sin embargo, las últimas esperanzas de encontrarle una salida a esta situación.

La Casa Blanca considera la posibilidad de enviar hoy mismo una nueva propuesta legislativa que pudiera ser aprobada por el Congreso antes del día 1, pero es difícil imaginar qué texto podría en estos momentos evitar el obstruccionismo del Partido Republicano en el Senado y reunir suficiente número de votos para pasar en las dos cámaras. Los republicanos se oponen a cualquier subida de impuestos. Los demócratas y el presidente se niegan a recortar gastos sociales sin subir los impuestos a los más ricos. ¿Cómo se sale de ahí? Obviamente, con concesiones. ¿Quién está dispuesto a hacerlas? Por el momento nadie, o nadie en forma suficientemente generosa.

Mientras tanto, el drama continúa. La Bolsa de Nueva York seguía perdiendo y el índice Dow Jones había bajado ya del límite de los 13.000 puntos. Los inversores pronostican una fuerte caída del consumo y un retorno inevitable a la recesión si el país cae en el abismo fiscal. Cerca del 90% de la población tendrá que pagar más impuestos a partir del 1 de enero. La familia con un promedio de ingresos en torno a los 50.000 dólares anuales verá aumentar su contribución a hacienda en más de 2.000 dólares. Más de dos millones de norteamericanos perderán sus ayudas al desempleo. El paro superará el 9% en 2013.

Esto deberían de ser razones suficientes como para que la clase política actuara con responsabilidad. Pero, desafortunadamente, los incentivos puramente políticos son escasos para ambos partidos. Si el país cae en el abismo fiscal, expirarán los beneficios fiscales de la época de George W. Bush y los demócratas tendrán su subida de impuestos a los ricos. Igualmente, si eso ocurre, los republicanos tendrán los 55.000 millones de recortes en gastos sociales que ellos consideran imprescindibles. Ambos partidos podrán presumir ante su electorado de no haber cedido ante el rival. Ambos podrán decir que lo seguirán intentando en la próxima legislatura, en condiciones más favorables.

Efectivamente, el próximo curso, que se inaugura el 3 de enero, presenta mejor panorama para los actuales negociadores. Boehner, que probablemente será reelegido presidente de la Cámara de Representantes, se habrá librado de algunos de los más molestos miembros del Tea Party, derrotados el 6 de noviembre. Los demócratas tendrán una más amplia mayoría en el Senado- aunque insuficiente para evitar el filibusterismo- y mejorarán su posición en la Cámara.

Pero, incluso postergar la negociación exigiría algún tipo de acuerdo ahora, puesto que la ley del abismo fiscal entra en vigor el día 1. Cualquier apaño legislativo para salvar ese límite puede librar a los ciudadanos de algunos perjuicios, pero ya no evitará el daño que se infligiendo a la credibilidad de EE UU. El mundo no está solo preocupado, con razón, por las consecuencias de una crisis económica en este país, sino por la crisis de gobernabilidad que está evidenciando la primera potencia.

El abismo fiscal es solo una de las manifestaciones de ese problema mayor, pero existen otras. La secretaría de Hacienda ha anunciado que el próximo día 31 EE UU superará el techo de deuda aprobado por el Congreso. De momento, se ha recurrido a instrumentos provisionales que permiten extender el crédito un par de meses más. Pero en febrero o marzo, Obama requerirá de nuevo el apoyo de la mayoría de ambas cámaras para evitar que el país caiga en la suspensión de pagos, un riesgo que ya se vivió en el verano de 2011.

Son demasiadas crisis encadenadas como para no afectar al prestigio de EE UU. Obama parece consciente de que la principal responsabilidad histórica recaerá en él como presidente, y es el más dispuesto a ceder. ¿Hasta dónde?

Ava Gardner, esa imperfecta viajera

“No dormir en toda la noche de puro gozo es algo que se otorga a pocos pero, al fin, a mí”. Los versos que Robert Graves escribió pensando en Ava Gardner simbolizan perfectamente los años que vivió en España esta famosa actriz, una especie de alocada noche en la que no faltaron juergas, romances, flamenco, toros pero también algo de amargura y sinsabores. Y es que Ava Gardner adoraba vivir en España porque, como dijo en una ocasión, “tiene mis mismos defectos”.

Después de rodar en Tossa de Mar (Girona) Pandora y el holandés errante, Ava Gardner se enamoró de España, y convirtió a Madrid en su residencia durante más de una década. Un romance que narra la película documental La noche que no acaba dirigida por Isaki Lacuesta, basada en el libro Beberse la vida de Marcos Ordóñez.

Gardner nació el día de Nochebuena de 1922 en una pequeña comunidad de plantadores de tabaco en Carolina del Norte. La más pequeña de siete hermanos, hija de un granjero irlandés alcohólico y una baptista escocesa, solo dijo de su niñez que en aquella época “Lo único que deseaba era estar muerta”. En 1940, cuando Ava salió por primera vez de su aldea para visitar a su hermana mayor en Nueva York, su vida cambió para siempre gracias a unas fotografías tomadas por su cuñado y enviadas a las Metro Goldwyn Mayer.

Los fotogramas de sus películas evocan recuerdos esparcidos por los cinco continentes. Desde su primer gran éxito, Mundo opuestos, ambientada en Nueva York, no dejó de viajar a través de sus papeles. Después llegaría Pandora y el holandés errante que convirtió a España en un destino frecuente en sus películas y en su vida; con Magnolia, alcanzó su debut en el musical mientras recorría el Mississipi. Luego viajaría al Reino de Camelot con Los caballeros del Rey Arturo recreado en escenarios ingleses, y se convertiría en una aristócrata en Italia en La condesa descalza. Viajó por Pakistán (Cruce de destinos), las islas del Pacífico y México (La noche de la iguana), y nos trasladó hasta el exotismo de China (55 días en Pekín). Para acompañarla en su periplo por África, TCM emite este fin de semana Mogambo, una película que rodó junto a Clark Gable, y con la que encontró el reconocimiento de la industria cinematográfica que tanto buscaba gracias al Oscar que le otorgó la Academia como mejor actriz.

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